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Prospectiva, futuro y visión a profundidad
Enviado en: 28-12-2017

Por Javier Vargas Pereira

El ajedrez es un juego de anticipación. Todo jugador debe imaginar los acontecimientos a futuro, preverlos mentalmente y determinar un desenlace favorable. La ciencia que estudia el futuro se llama prospectiva. Consiste en la exploración de posibilidades a futuro en base a indicios presentes. El vocablo fue creado por el pensador francés Gastón Berger. Su principal objetivo es analizar las problemáticas venideras a partir del estudio de sus características actuales, con vistas a elaborar planes de acción para darles sentido y controlarlas. Entre sus beneficios está el proporcionar a los planificadores una visión anticipada de los acontecimientos, así como probables escenarios que ofrezcan opciones para lograr metas o prevenir desastres. El examen y la determinación de hechos a futuro depende de la representación objetiva de la realidad y, básicamente, de los medios para controlarla. Es lo que hace el ajedrecista cuando piensa. A partir de los datos que ofrece una posición, visualiza y examina mentalmente los acontecimientos y posiciones a futuro. El maestro Rubén Fine, en su libro, Ajedrez mundial,  dice: “Las ideas en ajedrez son simplemente posiciones a futuro. Tener una buena idea consiste en vislumbrar una buena posición. Pero, naturalmente, no es bastante tener ideas; todo jugador tiene docenas de ellas en el transcurso de la partida. Las ideas que cuentan son aquellas que pueden ser llevadas a cabo.”

Así, el cálculo de variantes, las jugadas profilácticas y la formulación de planes tácticos y estratégicos, no son más que prospectiva aplicada. Pero la elaboración de un planes ajedrecísticos debe hacerse mentalmente, es decir, hay que imaginarlos.

De manera que no hay plan sin prospectiva. Como en las artes militares, en la industria o en la política, todo plan debe tener un fundamento, así como medios suficientes para realizarlo. Su sentido depende del o los objetivos trazados. Entre sus principales características están la factibilidad, la economía de recursos, la flexibilidad y sobre todo la eficacia. Así, en la vida y en el ajedrez, el porvenir comienza en el presente. Planificar, en cualquier ámbito, es tratar de alcanzar lo deseable y evitar lo indeseable, es decir, controlar el futuro.

Además de ser un ejercicio de prospectiva, el ajedrez es un juego de deducciones, entendidas como procedimientos mediante los cuales, partiendo de uno o más datos o juicios, se derivan otros de los que se obtiene un conocimiento. A los juicios que sirven como antecedentes se les llama premisas; a su resultado, conclusión.

El ajedrez también es un juego de lo posible. Lo posible es una categoría “compleja y pesada”, en palabras del filósofo Soren Kierkegaard, quien en su ensayo, El concepto de la angustia, sostiene: “La posibilidad es la más pesada de todas las categorías. En la posibilidad todo es igualmente posible, y quien haya sido educado de veras en ella, habrá llegado a comprender, con no menos perfección, tanto las cosas que nos infunden espanto como las que nos hacen sonreír.” Durante la partida, el jugador orienta sus reflexiones a la realización de lo posible. Se trata de una suerte de predeterminación del futuro. Cuando evalúa series de secuencias, variantes y subvariantes que conducen a un fin determinado, la totalidad de sus deducciones, su sentido y la estructura resultante, son de naturaleza potencial, es decir, corresponden a la categoría de las posibilidades. Según el maestro austriaco Rudolf Spielman, “¡La fuerza de juego de un ajedrecista es la fuerza de evaluar las posibilidades!”


Lo posible es lo que puede ser o no ser. La respuesta está en el futuro. El filósofo alemán, Hans Reichenbach (1891- 1853) distinguió la posibilidad lógica de la posibilidad física. La primera, dijo, “significa algo que no contradice las leyes empíricas y la segunda algo que está dentro del reino de los métodos prácticos conocidos.” Desde la poesía, el vate potosino (1919- 2011) Félix Dahuajare, en, “El límite que se franquea”, dice:

“Lo posible insinúa sus lejanas riberas

con el brazo seguro y prometido

la sangre se delata

en pausados latidos

envueltos en el aire

donde anida el futuro.”

Las inferencias se obtienen al realizar operaciones en las que se consideran las propiedades de las piezas, su ubicación, su valor, su interconexión, vulnerabilidad, probable evolución, potencial de ataque, etc. En rigor, cada jugador apunta a un mejoramiento de la posición que tiene a la vista, es decir, a un mejor futuro. La visión anticipada de lo que se busca permite encontrar múltiples caminos para lograrlo. Sin embargo, no es menos cierto que en la vida y en el tablero, el presente es único; el futuro, múltiple. Por eso el poeta y ajedrecista argentino Jorge Luis Borges, creyó que el futuro es, “un jardín de senderos que se bifurcan.”

El presente demanda comprensión, conocimientos, objetividad; el futuro, experiencia, intuición, imaginación. El porvenir contiene algo del presente, pero también depara imprevistos y sorpresas que hay que prevenir. Esto, al menos en ajedrez, se logra mediante ideas, pensamientos y visión a profundidad, o sea, con prospectiva. En su tiempo, el segundo campeón mundial de ajedrez, Emanuel Lasker, dijo: “Al pensamiento que da vida a una combinación se le llama idea; al pensamiento que apoya al juego posicional se le llama plan… éste tiene amplitud y profundidad que se imponen y, por medio de una lenta y metódica construcción, da una estructura a la posición.” Sin embargo, también vale la pena recordar lo que dijo el filósofo y escritor español Miguel De Unamuno (1864- 1936): “No hay porvenir, el verdadero porvenir es hoy, ¿qué es de nosotros hoy? esta es la única cuestión.” Incluso el poeta libanés Khalil Gibran (1833- 1931) afirmó: “El hoy no es más que el recuerdo del ayer, y mañana, el sueño de hoy.” Puede ser. Aunque el poeta y ajedrecista persa Omar Kayyam (1050- 1123), también dijo: “Si sabes que nada puedes hacer contra tu destino, ¿por qué te produce ansiedad la incertidumbre del futuro? Si no eres tonto, goza del momento presente.” Lo dijo Omar, que conste. Hasta la próxima. 


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juanroberto27
Maestro Javier disculpe que le escriba en este excelente articulo, El Maestro Lenin Velazquez le urge contactarlo si me lee.. favor de escribirme a mi correo para darle su no. telefonico juanroberto27@gmail.com  
 
fin de la informacion

EL art??culo y su contenido es responsabilidad del autor del mismo