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Entrevista con Antonio Malpica
Enviado en: 04-12-2019

Entrevista con Antonio Malpica, a propósito de su novela, Ulises 2300.

Antonio Malpica es escritor, dramaturgo e ingeniero en computación. Es autor de obras de teatro, conjuntamente con su hermano Javier, y de algunas novelas como, "Las mejores alas" (Ediciones Castillo), "El Impostor" (Editorial Plan C), "La Nenay el Mar" (Biblioteca Popular de Chiapas) y "Ulises 2300".


Ha sido ganador de diversos premios literarios: 1er Premio en Concurso de cuento de la Revista Viceversa; dos Veces ganador del Premio Rosario Castellanos de Novela Breve; primer premio de dramaturgia Manuel Herrera; y premio Gran Angular, de Novela, por su libro "Ulises 2300", entre otros.

Nació en la Ciudad de México en 1967. Reconoce que es eminentemente autodidacta, aunque para ganarse la vida estudió ingeniería en la UNAM.

Cuando se realizó esta entrevista, en el 2003, tenía 36 años de edad. Desde cuando tenía diez es aficionado al ajedrez. 

¿Por qué el ajedrez en una trama novelística?

En el caso particular de "Ulises 2300" tuvo que ver con el tipo de héroe que pretendía para la novela. Es decir, un héroe con la capacidad intelectual suficiente para poder jugarlo. Para mí el ajedrez es un ejercicio de inteligencia. En el ajedrez, creo, no tiene tanta importancia quién gane sino cómo gana. Para lograr un triunfo de una manera certera hay que hacer uso de cierta habilidad mental. Más que ser un buen estratega, se requiere ser un buen matemático, tener capacidad de abstracción y, sobre todo, la capacidad de abarcar todos los factores del juego, tanto en el tablero como fuera de él.

 

¿Cómo defines el ajedrez?

Es un juego precioso en todos los sentidos, empezando por lo estético, siguiendo por lo que simboliza y continuado por las cualidades que se requieren para jugarlo.

 

¿Qué similitudes encuentras entre la narrativa y ajedrez?

En cualquier partida de ajedrez hay una historia (o, tal vez, una epopeya), con un principio, una trama, un desarrollo, un clímax y un final. En las epopeyas, en la literatura épica siempre existe la figura del protagonista y del antagonista, lo que es evidente en el tablero. También hay similitudes en la trama, por ejemplo, los sacrificios sobre el tablero equivalen la inmolación de los héroes en las gestas homéricas o en los dramas shakespeareanos. La pugna por el poder o por la amada constituyen el trasfondo de las batallas.

 

¿Qué es para ti el acto creativo?

 

La necesidad de contar una historia. Detrás de cada relato hay una idea, una tesis, algo que fundamenta la historia, siempre desde el punto de vista de la ficción. Creo que todos los creadores literarios tenemos la intención de trasmitir esa idea detrás de la trama que contamos. Hasta los relatos lúdicos tienen algo más allá de la sola idea de divertir. Al menos ese es el tipo de literatura en la que yo creo. Por tanto, el acto creativo, para mí, es plasmar esa idea a través de los medios literarios posibles.

 

Esa idea detrás de la trama, ¿la encuentras en ajedrez?

 

El ajedrez bien puede ser el teatro del mundo. Cada partida puede reflejar la condición humana de distintas maneras. Hay partidas violentas, crueles, sugerentes, divertidas. Todo lo que pasa en el tablero tiene un significado aplicable a la vida real y viceversa.

 

-Desde el punto de vista existencial, ¿qué le dan al ser humano la literatura, la música y el ajedrez?

 

Principalmente la exaltación de la mente y el espíritu, en diversas proporciones. Y vuelvo a la destreza mental que comentaba al principio: creo que es necesario desarrollar ciertas habilidades (intelectuales, sensoriales, espirituales) para poder practicar tales disciplinas y disfrutarlas por igual, tanto en el plano del creador como del ejecutante.

 

-¿Por qué la conjunción de matemáticas, música y ajedrez en la mente de un adolescente genial, personaje principal de tu novela “Ulises 2300”?

Considero que la música y las matemáticas se parecen al menos en una cosa: son disciplinas absolutamente intuitivas; cuando un ser humano aprende sus reglas no requiere de la experiencia para obtener sus propias conclusiones, generar sus propias armonías, deducir sus propios postulados. De este modo, el ajedrez es equiparable porque, al igual que la música y las matemáticas, posee un lenguaje propio, reglas muy específicas y un universo muy concreto. Pensé que todo esto, al entrar en contacto con la mente de un muchacho genio, por fuerza se volvía un detonador de sus habilidades.

 

¿Qué pueden encontrar los jóvenes en la literatura y en el ajedrez?

Diversión, antes que nada, pero también un espacio para reforzar el conocimiento y desarrollar un pensamiento lógico, ordenado, preciso.

 

¿Qué opinas del actual estado de la literatura mexicana?

Se escuchan nuevas voces con nuevos estilos, nuevas voces cargadas de nuevas anécdotas, con inquietudes muy auténticas, tal vez alejadas de las viejas escuelas pero enormemente genuinas. Esta es la literatura que está surgiendo y a la que creo se debe abrir paso, encontrar lectores, publicarla, difundirla. No creo que la literatura mexicana esté pasando (ahora o nunca) por un mal momento porque siempre se está renovando, siempre hay nuevas plumas dándole vida; lo que hay que hacer es encontrarlas e, insisto, abrirles paso, sacarlas a la luz. 

 

¿Crees que hay suficientes apoyos para la cultura?

No. Pero más que preocuparme si el número es suficiente me preocupa que los apoyos lleguen verdaderamente a quienes los necesitan. Creo que vale más la pena esta reflexión por el momento.

 

¿Encuentras nexos entre la realidad nacional, la literatura y el ajedrez? ¿Cuáles?

Tal y como mencionaba al principio, es posible vislumbrar ciertas ideas detrás de una historia o una partida. El amor y la crueldad pueden ser vistos con toda claridad en la entrega de un alfil, en la retirada de un rey, en la coronación de un peón, si se miran con la suficiente atención. La realidad nacional puede ser también una historia, una partida, un relato. Me atrevería a conjeturar sobre ciertas particularidades que veo sobre el tablero que nos gobierna: (La importancia que tiene la reina en la estrategia; la fuerza de los alfiles en cada una de las decisiones; la pasiva ecuanimidad del rey).

 

Si la realidad política nacional fuera una posición ajedrecística, ¿qué sugerirías para mejorarla y llegar a una posición más ventajosa para todos?

Reforzando la idea de la pregunta anterior... sugeriría: 1 - No menospreciar el poder de las piezas "menores"   2 - Que el rey abandone la confortable posición detrás de sus huestes y salga al frente, no para comprometer su posición sino para enfocar correctamente el sentido de la batalla   3 - Que la dama realmente apoye a su consorte.   4 - Que torres y caballos promuevan la fuerza del grupo, no la individual.

 

¿Crees que se debe enseñar el ajedrez en las escuelas?

Más que enseñarlo, se debe promover su práctica.

 

¿Por qué?

Porque creo sinceramente que ejercitar la destreza mental que se requiere para jugar al ajedrez hace mejores a los seres humanos.

 

¿Deseas agregar algo más?

Algo que dijo Lord Byron: "La vida es muy corta para el ajedrez". Hay que acercársele de inmediato.


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